Un liner es una lámina preformada que se coloca dentro de la piscina. Es relativamente económico, pero puede tener fugas en las juntas, se daña con más facilidad por objetos punzantes y normalmente hay que sustituirlo al cabo de unos 8 a 12 años.
La poliurea, en cambio, se proyecta sin juntas sobre el soporte y forma un único conjunto sin puntos débiles. Es mucho más resistente, puentea fisuras y dura bastante más. Además, la poliurea se adapta a cualquier forma, incluidas escaleras, esquinas y piscinas irregulares.
Un liner puede ser una buena solución económica, pero quien busca a largo plazo las menores preocupaciones y la mayor durabilidad suele elegir poliurea. Le asesoramos con honestidad sobre lo más adecuado en su caso.
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