Empiece con la prueba del cubo para descartar la evaporación. Coloque un cubo con agua en el primer escalón, marque el nivel del agua por dentro y por fuera del cubo y espere 24 horas. Si el agua del cubo baja tan rápido como la de la piscina, es evaporación. Si la piscina baja más rápido, hay una fuga.
Después, compruebe si el nivel baja de forma distinta con la bomba encendida o apagada. Si la piscina pierde agua sobre todo mientras la instalación funciona, eso apunta a las tuberías o conexiones bajo presión. Si también baja con todo apagado, la fuga está más bien en el propio vaso.
Los puntos habituales son el skimmer y las boquillas, las juntas alrededor de los focos, las fisuras en el fondo o las paredes y las tuberías. Un líquido de prueba con color junto a una fisura sospechosa puede mostrar si el agua se está colando por ahí.
Localizar con exactitud una fuga oculta es trabajo de especialistas. Evaluamos la situación in situ y le aconsejamos si basta con una reparación puntual o si conviene un acabado impermeable sin juntas. Solicite sin compromiso una inspección.
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